Posteado por: Agustín VM | 10 julio, 2007

De Reliegos a León

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De Reliegos a León
 
17 de octubre de 2006
 
 
                 La étapa de Reliegos a León es corta (22 Km) y, en principil no presenta problemas, salvo una subida unos kilómetros antes de León. Sin embargo, fue una étapa complicada, como veremos más adelante.
 
                Cuando salimos del Albergue, pese a que debían ser las 7,30 u 8 horas, era prácticamente de noche, por lo que cogimos las linternas, ya que a la salida del pueblo apenas se venía nada.
 
                El Cielo estaba todo nublado y había llovidao, pro lo que era difícil ver las señales del Camino.  A la salida del pueblo nos dimos cuenta que habíamos perdido el rastro del Camino y que ibamos en dirección al Norte cuando debíamos ir al Noroeste. Nos paramos, volvimos atrás y de nuevo caminanos en dirección al Noroeste. Entonces recorde que debíamos pasar junto a un frontón, situado a la izquierda, ya que por ese lugar transcurre el Camino en dirección a Mansilla de las Mulas.
 
             Conseguimos llegar a esa zona, pasamos el frontón y nos dirigimos ya siempre en dirección recta hacia Mansilla de las Mulas. Continuamos un rato por un camino de tierra y luego ya viene un sendero de Peregrinos, rodeado de árboles y con algunos bancos de cuando en cuando; es similar al del día anterior. Esta senda va directa a Mansilla, si bien antes se debe cruzar el puente construido sobre la carretera Nacional; cruzamos el puente y ya nos dirigimos a la población. Nos detenemos ante un monumento a los peregrinos, que está muy logrado, pues representa a dos peregrinos descansando y comiendo algo, mientras las mochilas las han  dejado a un lado; cerca hay una fuente. Hicimos unas fotos y luego proseguimos; entramos por los restos de la Muralla de la antigua Muralla de Mansilla.
 
             El Camino atraviesa otra plaza y depués sigue por una de las calles principales, en la que está ubicado el Albergue de Peregrinos. Allí hablamos con dos peregrinas alemanas, que aún estaban en el Albergue porque una de ellas se encontraba mal y se iba a quedar otro día más en el Albergue, si se lo permitían.
 
             Más tarde fuimos a un Bar, donde desayunamos. Alrededor de las 10 o 10,30 horas reinciamos el Camino. Este sigue atravesando el Puente sobre el Río Esla. Aquí el Camino continúa paralelo a la N – 601; se trata de un camino de tiera oscura, que discurre entre campos y la carretera Nacional, situada a la derecha; posteriormente, se cruza la Carretera N 610 hacia la izquierda, al llegar a Villamoros de Mansilla; se atraviesa un caserio, se vuelve a cruzar la carretera a la derecha y se continúa por un camino de tierra semejante al anterior.
 
             Se sigue así hasta la altura del Puente de Villarente, por el cual se atraviesa el Río Poma, donde se funde con el Río Moro. Pasado el puente llgamos a VILLARENTE. Aqui atravesamos otra vez la carretera hacia la derecha; Felipe entró en una farmacia mientras yo dejé la mochila en la acera y fuí a ver si había bares cercanos. Los más próximos estaban cerrados, pero ví que a unos 200 m salía gente de un establecimiento; al poco observé que era un bar y volví hacia acera citada. Cogí la mochila y regresé a la farmacia. Entonces salió Felipe y nos dirigimos al Bar, situado después de unos almacenes y un taller.
 
             Bebimos lago en el restaurante y después de  15 – 20 minutos reanudamos la caminata. A partir de aquí el Camino se aparta de la carreterera; penetras por un camino en dirección a ARCAHUEGA. La senda es de tierra amarilla y después de unis kilómetros se inicia una fuerte súbida.
 
             Más tarde, llegamos a un lugar en que hay un cobertizo remodelado con una fuente de agua potable, un lavadero y un merendero para los peregrinos; allí había una pareja de peregrinos alemanes y hacía poco que había comenzado a llover. Paramos allí unos momentos, tomamos unos frutos secos y cubrimos las mochilas con  las capas impremeables; no nos pusimos las capelinas porque la lluvia era débil y ya había dejado de llover.
 
            Seguimos ascendiendo hacia el pueblo de ARCAHUEGA, situado arriba de la colina. En el centro del pueblo hay una pequeña plaza, con una fuente de agua potable. Cuando estábamos en la plaza se puso a llover inopinadamente; era una lluvia muy intensa y que se calaba en la ropa. Rápidamente nos pusimos las capelinas, nos ayudamos mutuamente a colocarlas bien y continúamos con una lluvia que ya no nos abandonaría los próximos días. Había comenzado otra forma de andar el Camino, muy diferente a los días en que caminábamos por el páramo.
 
            Ya se veían ls torres de televisión y de telefonía de la Candamia, sobre la ciudad de León. A 200 metros más se encuentra una bifurcación en una campera. Se sigue a la izquierda, en el Camino Real, antes cañada de ovejas merinas transhumantes, hoy invadida por las fincas. Pasamos entre campos de labor; a la izquierda se encuentra la N – 601 y varías factorías. Llegamos a VALDELAFUENTE.
 
 
            Desde aquí, dejando de lado, a la izquierda la gasolinera, hay que salir de nuevo a la N-601, más o menos a la latura del Km. 321, y llegar por ella al Alto del Portillo. Sin embargo, cuando faltaban 600 metros para cruzar la carretera la lluvía se intensificó y en fue casi imposible continuar, por eso nos refugiamos en la entrada de una fábrica, en la que también había dos peregrinos ciclistas. Unos 15 minutos más tarde dejó de llover intensamente; ya sólo caían pequeñas gotas. Atravesamos la carretera y ya en el Alto del Portillao devisamos la ciudad de León, una excedlente panorámica de esa histórica urbe, fundada por la Legio VI romana.
 
           Pasamos cerca de la sede de Caja España; en ese lugar se salva el desnivel de un cruce de carreteras por un puente de hierro; allí me quite las botas con la idea de sacar el agua de su interior; la sorpresa es que no había agua, pese a que lo parecía; los calcetines habían absorbido toda el agua, que había penetrado a través del pantalón.
 
          
           El Camino desciende hacía León; se cruza el Río Torio por un puente y más tarde entramos en León por el Barrio de Santa Ana. Aquí ya se divisaba la Catedral; seguimos las flechas del Camino y fuímos directamente al Monasterio de las Carvajalas, donde las monjas Benedíctinas, también conocidas como Carvajalas, regentan un Albergue que hasta hace dos años era un Colegio durante la época escolar, mientras que en verano funcionaba como Albergue. Ahora el Convento mantiene el albergue todo el año y ha ampliado el número de camas y habitaciones.
 
            Ese día había mucha gente en el Albergue, si bien a la gran mayoría – casi todos – los perderíamos de vista en la próxima étapa. Ahora bien, antes de describir ésta hablaré de León.
 
 
 
 

  

Posteado por: Agustín VM | 3 mayo, 2007

De Sahagún a Reliegos

 
 
De Sahagún a Reliegos
 
16 de Octubre de 2006
 
 
        Sahagún es una ciudad muy interesante del Camino de Santiago y, principalmente, debe su existencia a él. Pero Sahagún es también importante por sus monumentos, siendo de relevancia la influencia del Arte mudéjar en las Iglesias de esta ciudad.  La Historia ha dejado en Sahagún huella, si bien no perviven en la actualidad todos los monumentos que en su día existieron. En Sahagún hubo una importante abadía de la Orden Benedictina; esta abadía era conocida como la Abadía de los Santos Facundo y Primitivo, también llamada de San Benito, pero de ella sólo quedan la Torre del Siglo XIV y la Capilla de San Mauricio, de los Siglos XII-XIII. No obstante, si que se pueden apreciar huellas del Arte mudéjar, así destacan la Iglesia de San Tirso, del Siglo XII, románico-mudéjar; la Iglesia de San Lorenzo, gótico-mudéjar, del Siglo XIII; el Convento de la Peregrina, del Siglo Xiii, la Capilla de San Juan de Sahagún, del Siglo XVI y el Museo de las Madres Benedictinas.
 
 
           Nuestra estancia en Sahagún se ciño exclusivamente a la tarde y noche del día 15, ya que el día 16 de octubre Felipe y yo continuaríamos hacía Reliegos, mientras que Miguel y Esther se volverían a Zamora. Por la mañana, fuímos los últimos en salir del Albergue junto con el Hospitalero, quien también se iba a hacer una caminata; ante, observando que tardabamos, se puso a tocar una flauta y nos dijo que ya cerraríamos nosotros el Albergue.
 
 
          Serían entre las 8 y las 8,30 horas cuando salimos. Fuímos los cuatro a desayunar y después nos despedimos. Felipe y no reinciamos el Camino Iriamos hasta Reliegos – 30,5 km. de distancia -. Esta étapa puede hacerse por dos caminos distintos: 1) La calzada romana, que se dirige hacia Calzada del Soto y de allí hacia Calzadilla de Hermanillos y después hacia Mansilla de las Mulas; recorre la antigua Via Traiana, pero considero que no es una ruta recomendable, ya que debe cruzarse un río sin puente; y 2) El camino que se dirige a Bercianos del Real Camino, de aquí al Burgo Ranero, y posteriormente a Reliego y Mansilla de las Mulas. Este camino, en su mayor parte, transcurre por una senda para peregrinos y es el más concurrido.
 
             Al salir de Sahagún, poco después, nos dirigimos hacia una zona en que hay un cruce de carreteras con un scalectric; tienes que pasar por un puente y luego cruzas de nuevo la carretera dirgiéndote a la izquierda de la N-120. Había otros peregrinos extranjeros por esa zona, que estaban descansando, pues había lloviznado un poco. Seguimos por un pequeño bosque hasta llegar al término de Calzada del Coto, aquí fuimos directo hacia la senda de los peregrinos, que se inicia junto a un Hito destacado en ese luga, con unos bancos de piedra situados al lado.  Paramos un momento, pero no nos pusimos las capelinas porque vimos que ya no seguía lloviendo, ni parecía que volvería a llover. Continuamos por esa senda, especialmente diseñada para los peregrinos, con mojones situados, de cuando en cuando, en medio del camino para evitar que la usen vehículos. En esta senda hay situados unós trescientos a cuatrocientos árboles desde su inicio hasta el final, plantados a la izquierda, y que se riegan por el sistema de goteo a fin de que resistan en una zona como esa, donde en verano se alcanzan fácilmente los 40º o más de temperatura; actualmente estos árboles han crecido bastante y dan algo de sombra, a diferencia de lo que sucedía hace nueve o diez años, en que prácticamente no te protegían del sol. También en algunos de esta senda hay colocados unos bancos para poder descansar. Hoy en día, paralela a dicha senda, pero a unos cuantos km. de distancia discurre la nueva Autovía del Camino de Santiago. Gracias a Dios, no coinciden ambas rutas, pues en tal caso el Camino habría perdido parte de ese misterio que encuentras al recorrer la extensa Meseta de los campos de Castillla y León.
 
 
                   De Sahagún a Bercianos del Camino, el primer pueblo que se encuentra, ya que en Calzada del Coto no se llega a entrar, hay unos 10,5 km. de distancia. Seguimos por dicha senda, hablando del Camino y otras cuestiones, sin destacar nada trascendente, pues nos hallamos en una parte del páramo Leonés, caracterizado por la soledad, salvo en los pueblos que te encuentras en el Camino. Cuando llegamos a Bercianos del Real Camino todavía no habían transcurrido dos horas desde la salida de Sahagún; paramos un momento para ver la Ermita de la Virgen de Perales, que estaba cerrada, y observar el pueblo. Lo más destacado es que no vimos ni a una sola persona; no sé si estaba completamente deshabitado o la gente estaba en las casas; ni el Bar del pueblo estaba abierto, pese a que me consta que, en otra parte, del pueblo hay un Albergue. Ünicamente había situado en la calle principal del pueblo una máquina de bebidas de refresco. Ni siquiera nos quitamos las mochilas y seguirmos caminando. La calle principal del pueblo es de unos 2,5 km de larga, al final salimos a una zona amplia con un descampado al final, dejando a la izquierda un pequeño conjunto de árboles y a la derecha unos corrales, utilizados también como aparcamientos o para déposito de mercancías u otros objetos.
 
                 Bajamos hacia el descampado y, después de recorrer unos 200 m., nos dirigimos de nuevo a la senda de los peregrinos.  De este pueblo a El Burgo Ranero hay una distancia de 7 km. Continuamos durante una hora por esta senda hasta la llegada a la entrada de El  Burgo Ranero. Aquí encontramos una pareja de pegrinos alemanes, quienes nos hicieron unas fotos cerca de un cruceiro. En la parte interior del pueblo tampoco se veía a gente, pero, después de unos mentros, giramos hacia la derecha y nos dirigimos a la zona más moderna del pueblo. Allí hay chalets y casas más nuevas, así como un Restaurante. También, a unos diez km del restaurante, al otro lado de la carretera, está situado el Albergue.
 
                  Nos dirigimos al Restaurante; entramos allí y comimos unos bocadillos y tapas. Serían las 13,30 horas. Aquí estuvimos más de media hora. Al salir, cuando habíamos llegado a una plaza moderna de este pueblo, Felipe decidió ir a sellar al Albergue; yo me espere en la plaza, pues la Credencial ya tenía muchos sellos desde Roncesvallés y quería que me durara por lo menos hasta terminar esta parte del Camino, lo que no llegaría a suceder. En el Albergue Felipe se encontró con el Hospitalero de Sahagún, quien había andado hasta para cocinar la comida, que se tomaría con los hospitaleros de El Burgo Ranero.
 
                  Volvimos a andar. Continuamos por la zona moderna hasta girar a la izquierdas más adelante y después volver a la salida de la calle principal. Por aquí sigue el Camino, después de pasar un cementerio moderno, situado justo antes de la senda de los peregrinos. Yo comenzaba a notar molestias en la planta de los pies; no daño, sino molestias causadas porque desde Burgos casi todas las étapas eran prácticamente llanas, sin apenas montañas que permiten mayor juego para mover los pies.
 
                 De El Burgo Ranero a Reliegos hay una distancia de 13 km. El tiempo era bueno, había sol, pero no hacía calor excesivo, por lo que se podía andar bien. El camino apenas cambia, si bien se observa algun canal de agua, un pequeño aeropuerto situado a lo lejos, a la izquierda, y hacia el final, en dirección a Reliegos, los tendidos eléctricos de la vía del tren.
 
                A cuatro km. de Reliegos hay una zona de densos árboles, situados a la izquierda, con un merendero, apto para descansar en verano y refugiarte de la inclimencias del tiempo. Por esta zona el camino ha cambiado, pues hasta el año 2003 seguías recto, girabas a la derecha y cruzabas las vías del tren. Ahora se inicia un descenso hacia la izquierda hasta llegar a un pequeño tunel, pasado el cual continúa de nuevo el Camino. Llegamos a la entrada de Reliegos pasadas las 16 horas. En la entrada del pueblo hay unas bodegas; se sigue hacia adelante y llegas a la plaza central del pueblo, donde está situado el Restaurante; después continúas hacia delante y unos cincuenta metros después giras a la izquierda hasta llegar a la calle donde está el Albergue.
 
                En  el Albergue habría unas quince personas. Nos sitúamos en una de las salas, en la que había menos peregrinos. Desde Burgos habíamos recorrido 158 km., que yo había hecho en cinco días, pero Felipe en cuatro días, por lo que el Hospitalero se extraño de lo rápido que andaba. Estuvimos hablando con él. Cuando el Hospitalero se enteró que había estado en otras ocasiones, le dije que la última vez sería hacia el 16 de agosto de 2003; inmediatamente miró el Libro de ese año y efectivamente en esa fecha constaba que allí había pernoctado.
 
             Por la noche fuímos a cenar y bebímos un vino bastante bueno, aunque para el gusto de Felipe quizás no estaba al punto; me explico cosas muy interesantes sobre el vino tinto. Estaban, entre otros peregrinos, una alemana y un italiano a quienes invitamos y apreciaron mucho el sabor de ese vino. La alemana había comenzado el camino en Pamplona y el italiano en Roncesvalles. Fue un día interesante y lo recorrimos sin apenas sufrimiento alguno; nos había acompañado el tiempo.
 
               De Reliegos sé una Leyenda muy interesante, que narro en la web del Camino de Santiago http://www.agustinvm.com
 
       
                           
 
 
Posteado por: Agustín VM | 16 abril, 2007

De Carrión de Los Condes a Sahagún

 
 
Novedades previas
 
             La ausencia de este Blog durante unos días es que, por fín, terminé el Camino iniciado en la Semana Santa del 2005. Mi primer Camino repartido en varios años y que constituye el camino 12+1 – como algunos me han recomendado que lo llame – de los que he andado. Efectivamente, el día 5 de abril, Jueves Santo, alrededor de las 11,15 minutos entraba en la Plaza del Obradorio, subía la magnífica escalinata de la Catedral y entraba en el Templo del Apóstol Santiago, que conozco desde mi infancia. Seguidamente me dirigí a la Oficina de Información del Peregrino y allí me expidieron la Compostela; más tarde volví a la Catedral y entré en la Sacristía, donde pague una misa para el alma de mi Padre. Después ya me fuí a la nave central, ya que pronto comenzaba la Misa del Perdón o Misericordia, dado que durante estos días no se celebraban Misas propiamente dichas hasta la Vigilía Pascual.
 
             Sobre esta étapa ya hablaré otro momento, pues seguidamente continuaré con la narración de este Camino en el sitio que lo dejé.
 
 
 
De Carrión de los Condes a Sahagún
 
15 de Octubre de 2006
 
              Alrededor de las 7,15 horas salí del Albergue de Carrión de los Condes. La étapa, que iniciaba, es una de las más largas del Camino, ya que Sahagún dista 42 Km. de Carrión de los Condes. Si alguien os dice que es 41 km lo podeis aceptar, pero no menos, pese a que las guías erróneamente indican 38 km. La experiencia y la opinió de los peregrinos nos inclinan a considerar que hay 42 km hasta el interior de la ciudad de Sahagún.
 
             Saludé al párroco, que estaba en la puerta despidiendo a los peregrinos, y después salí al exterior. Era completamente de noche, ya que no se vislumbraba la luna, solo la luz de las farolas iluminaba la ciudad. Al cruzar la plaza, en la que se ubica el monumento a la Virgen María, miré hacia atrás y vi algún bar abierto, pero pensé que encontraría alguno más adelnte. Craso erro, una vez cruzada la Iglesia de Santiago se llega al final de una calle, que estaba en obras, por lo que desvié. Como era de noche perdí el rastro del Camino dentro de la ciudad, por lo que caminé hasta encontrar una señal de tráfico que indivicaba la dirección de Santiago de Compostela. Entonces continúe por las calles siguiendo dicha dirección y observando que todavía se oía la música en el interior de los pubs (era el amanecer de un Domingo).
 
             Por fín, llegué a una calle que  bajaba hacia el Puente sobre el Río Carrión. Cuando llegaba al puente, por la calle de mi izquierda aparecieron una pareja de peregrinos, que también se dirigían a dicho puente. El se llamaba Miguel y ella no recuerdo si Maite, Esther u otro nombre. En el relato la llamaré Esther.
 
             Los tres nos dirigimos hacia el puente; también ellos se habían perdido por culpa de las obras. Cogí la linterna, ya que necesitábamos, y proseguimos. Una vez cruzado el puente, el Camino sigue recto, dejando a la izquierda el Monasterio de San Zoilo. Aquí seguimos por un camino empedrado con losas grandes y situado entre un arbolado. Más tarde llegamos al cruce con la C-615; atravesamos el cruce, dejando al lado derecho una gasolinera. Una vez al otro lado de este peligrosos cruce, buscamos una señal o mojón del Camino. Hay allí uno de muy grande a la derecha y más tarde algunas flechas amarillas, difíciles de apreciar con la luz de una linterna, que indican el Camino hacia adelante.
 
 
             Este camino continúia por una carretera secundaria asfaltada, que carece de arcén y también se la conoce como "la Carretera del Indiano". Continuamos por allí, andando unos 4 km hasta la Abadía de Benevívere, situada a la derecha. Después el Camino gira a la izquierda; y más adelante ya dejamos esta ruta para continuar por la denominada Senda de Peregrinos, conocida como la Ruta Romana que, en sus días, también fue una cañada de transhumancia que seguía hasta Astorga.
 
            Esta senda va directa a Calzadilla de la Cueza y es de 12 km de longitud, sin apenás árobles a su alrededor y transcurre rodeada de fincas. Nos encontramos en el Parámo de Castilla.
 
             Cuando llegamos a la senda ya hacía un rato que había amanecido. Comentamos la longitud de la senda y la dificultad de hacerla con Sol, especialmente en verano. Miguel y Esther eran de Zamora y yo de Lérida.
 
            Cuando habíamos caminaod más de siete u otro kilómetros y, después de encontrarnos a muchos peregrinos, apareció detrás nuestro un Peregrino que caminaba muy rápido – parecía una locomotora -. Se paró, nos saludó y nos dijo si podía unirse a nosotros porque sino seguiría demasiado rápido. Le dijimos que sí, encantados, y continuamos caminando los cuatro juntos.  Este peregrino se llamaba Felipe y es de Benevante, por lo que se sorprendió mucho cuando se enteró que Miguel y Esther eran de Zamora – casualidades del Camino -.
 
 
           Observamos que en los campos había muchas piedras de tamaño superior a un puño y ellos nos intrigó porque desconocíamos su finalidad; y nos preguntamos como se podía arar y sembrar en el campo. De cuando en cuando encontramos algunos sauces y chopos. Más tarde nos paramos y nos aligeramos de ropa, pues ahora el sol apretaba y además ya necesitábamos los sombreros; parecía más verano que otoño.
 
           Vinieron varias súbidas, pero siempre en línea recta teniendo por norte (noroeste en realidad) el Cielo. Al final, la meseta comenzó a descender y pudimos vislumbrar en la lejanía la Torre de la Iglesia situada en el Cementerio de Calzadilla de la Cueza, situada a la derecha del Camino. Al fondo del Camino se halla el pueblo. Aquí, Miguel y Esther se quedaron junto a una fuente para comer unos bocadillos que portaban, mientras Felipe y yo continúamos hacia el Bar situado al final del pueblo.
 
 
             Desayunamos en el Bar y estuvimos allí unos veinte minutos descansando. Felipe y yo iríamos hasta Sahagún, por lo que aún nos quedaban unos 22 km, Miguel y Esther, en principio, deseaban andar hasta Terradillos de los Templarios. Más tarde salimos y nos dirigimos hacia el final del pueblo. A la salida te encuentras, a poca distancia, el pueblo de Santa María de las Tiendas, en la que hay una única casa, que son los restos del antiguo Monasterio y que ahora están derrumbando ya, posiblemente para construir otro edificio.
 
             El camino continúa paralelo a la izquierda de la carretera N-120; se trata de un camino de arena, también denominado senda de peregrinos. Se continúa por aquí unos 5 km hasta llegar a Ledigos, situado al otro lado de la carretera.
 
            Cruzamos hacia el otro lado y entramos en el pueblo. Aquí decidimos entrar en un Bar del pueblo para tomar un café. Cuando hacía apenas 10 minutos que estábamos allí, aparecieron Miguel y Esther.
 
             La distancia entre Carrión de los Condes a Calzadilla de la Cueza es de unos 19 km; y de Calzadilla a Ledigos de unos 6 km; y nos faltaban unos 2,5 ó 3 km para llegar a Terradillos de los Templarios, por lo que, poco después, reanudamos la marcha, que continúa un pequeño tramo por la carretera y después por un camino de tierra, por el que andamos hasta llegar a Terradillos de los Templarios. Serían las 14 horas, por lo que entramos en la única casa del pueblo, que es Mesón y Albergue privado al propio tiempo. Aquí comimso; Miguel y Esther decidieron continuar a Sahagún con nosotros. Dos horas más tarde volvimos a andar hacia Sahagún, que distaba unos 14 km.
 
 
           Salimos de Terradillos de los Templarios directamente hacia un camino que se dirige al interior, dejando de lado la carretera, que no volveríamos a ver hasta acercarnos a Sahagún. El camino es de tierra y a esas horas – y época del año – se andaba muy bien, a diferencia del verano, ya que en el parámo se alcanzan fácilmente los 40 grados de temperatura en época estival; por ese camino hay un pozo o dos, de los que se puede extraer agua, aunque este año había un cartel diciendo que "no era potable", lo que yo dudo.
 
           Llegamos a Moratinos, pequeño pueblo con una plaza y una Iglesia dedicada a Santo Tomás Apóstol, y proseguimos hacia San Nicolás del Camino. Aquí llegamos alrededor de las seis de la tarde. Este pueblo está formado por una inmensa plaza, alrededor de la cual están edificadas la Iglesia y las casas. Cerca de la Iglesia había un bar con una terraza, por lo que decidimos descansar algo y sentarnos en la terraza para tomar unas bebidas.
 
            Un rato más tarde proseguimos el Camino, otra vez por una pista de tierra, si bien ya directamente hacia la carretera N-120, que se divisa a lo lejos. Comienza el atardecer y se observan campos con hierba, así como algún rebaño de ovejas.
 
 
            Cuando llegamos a la carretera continúamos por un camino paralelo, situado a la izquierda de 2 km de longitud. Después se puede girar a la derecha, cruzando la carretera haica la Ermita de la Virgen del Puente, o proseguir recto. Como la étapa es muy larga, continúamos recto y dos kilómetros más adelante entramos en Sahagún y una vez, cruzado el Puente del Ferrocarril, llegamos al Albergue de Peregrinos. Eran las 19,15 horas; doce horas de marcha con sus respectivos descansos.
 
 
            En el Albegue de Sahagún nos atendió un hospitalero, que previamente se colocó un lazo grande y una nariz de payaso; nos hicimos los cuatro una foto con él, luego sellamos las credenciales, pagamos el precio del Albergue y nos dirigimos al piso de arriba donde están situadas las camas y otros servicios.
 
 
             Este albergue ocupa la mitad de la Iglesida de la Trinidad y, como el de Carrión de los Condes, está formado a base de madera en la primera planta de la Iglesia y que se sostiene por unas potentes vigas de madera; la otra mitad de la Iglesia está destinada a una Sala polivalente, en la que se celebran conferencias, corales u otro tipo de actos. Se ha respetado la estructura externa de la iglesia y se ha restaurado el interior construyendo un estupendo Albergue.
 
 
 
            
 
 
                
Posteado por: Agustín VM | 17 marzo, 2007

Carrión de los Condes

Carrión de los Condes
14 de octubre de 2006
 
 
                       Como ya dije anteriormente Carrión de los Condes es una de las ciudades representativas del románico en el Camino de Santiago. Entre Frómista y esa ciudad nos encontramos con una zona representativa del arte románico, aunque tampoco nos podemos olvidar del gótico, cual sucede en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga, templo que es un claro ejemplo de la transición entre el románico y el gótico, aunque por sus dimensiones y su altura es más propia del arte gótico.
 
 
                        Este día, como había llegado alrededor de las 13 horas, tenía bastante tiempo, por lo que después de lavar la ropa y dar una vuelta por esta localidad, fuí a comer a una Cervecería muy céntrica, donde la dueña muy simpática me ofreció la única mesa que quedaba y me indicó que me sentara de forma distinta a lo que había hecho porque el fuerte sol de un verano retrasado daba justo frente a la mesa y dentro de un rato me daría en la cara, sino me cambiaba de postura. Comí muy bien y por la noche volví a cenar.
 
 
                 Por la tarde, me dirigí a la Iglesia de Santiago. Es una Iglesia, cuyo portal destaca por se lo más importante que se conserva de ella, pero es un fiel reflejo del románico. En él se debe destacar el Pantocrator y a sus respectivos lados el monumental friso con Apostolado. En la arquivolta de la portada hay tambiém 24 figuras que representan diversos oficios manuales, escenas de guerra, actividade intelectuales o lúdicas. Es una Iglesia del Siglo XII, pero fue saqueada e incendiada en varias ocasiones, por lo que, cuando entras dentro ves que sólo existe una sola nave y bastante grande, si bien en su día se edificaron tres. Actuamente en esta Iglesia, y desde hace años, hay un Museo en el que se ubican multitud de esculturas, estatuas, pinturas, figuras y utensilios sagrados o religiosos, que proceden de otras iglesias de esta zona, muchas de las cuales están cerradas, están destruidas o simplemente ya no existen. Destacan algunas esculturas de procesiones de Semana Santa. Ver toda esta impresionante obra es interesenta para quienes amamos la Historia del Arte, muestra inequíca de que cuando llegamos a este mundo otras personas cultas y sabias nos han precedido, así como del florecer que en otras épocas había en estas poblaciones, hoy en día revitalizadas por el Camino de Santiago. Antes de salir de esta Iglesia, subí al Campanario por medio de una escalera metálica, si bien tenía que andar con la cabeza bajada para no darme un fuerte golpe. Al llegar arriba estás frente a la campana principal y se observa una visión de toda la ciudad. Es algo que debe vivirse para percibirlo; hice unas fotos y bajé. Mientras bajaba las escaleras iba contemplando la multitud de cruces que hay colgadas desde abajo arriba en el interior de la Torre del Campanario.
 
 
 
 
               A las ocho de la tarde fuí a Misa a la Iglesia de Santa María del Camino o de la Victoria, de la cual depende el Albergue y que se halla ubicada en la Plaza más importante de la ciudad. En el centro de la plaza, rodeada por unos árboles, cesped y bancos, se alza un monumento a Santa María con una escultura de ella sobre la cima del monumento y enfrente de ella la Iglesia, al otro lado el Edificio de Telefónica y la zona dónde se desarrolla el mercadillos algunos días de la semana.
 
 
 
                  La Iglesia de Santa María del Camino tiene dos puertas; una de ellas, con arco de medio punto, está situada frente al Monumento de la Plaza, pero no es la entrada de la Iglesia. La entrada principal está en el lado derecho, situada en pleno camino, y bajo un porche que cubre un pequeño claustro externo. La Iglesia es del Siglo XII y el portal está adornado por varias figuras, algunas de las cuales recogen unas cabezas de toro, relativas al Milagro que comentaremos después.
 
 
 
                  La Iglesia es románica, pero con tendencias de prerrománica, pues su nave izquierda, en dirección al Altar Mayor, está inclinada hacia un lado, lo cual demuestra una característica del arte prerrománico, como nos explicaron hace unos años. El Altar Mayor es barroco, pero en su época hubo uno románico, que se tapió al construir el nuevo encima, como sucedía antaño. A la izquierda del Altar Mayor, tenemos un Cristo germánico o del Rhin, caraterizado porque sus brazos están formando una Y en lugar de una Cruz; hay otro similar en Puente de la Reina (Navarra). Ahora bien, el Cristo de Carrión no estaba sobre una Cruz germánica, sino sobre una latina, pero como me comentó el anterior Párroco en el año 2003, aprovechó la situación de la Exposición de las Edades del Hombre, en la que se exhibió, para sustituirla,  y cuando volvió el Cristo a la Iglesia lo colocó sobre una Cruz en forma de Y. El Cristo es una talla que denota relax en lugar de sufrimiento.
 
 
 
            A la derecha del Altar mayor se destacan una pintura y una talla de la Virgen de Santa María del Camino. Esta escultura, que fue hallada, es totalmente románica y de piedra, lo cual es una de sus características más importantes, ya que la mayoría de las imágenes son de madera u otros materiales.
 
 
 
              La pintura recoge el caso de las doncellas de Carrión y cuando hicieron frente a los moros al ser defendidas por cuatro toros, pues el Milagro de Santa María del Camino de Carrión de los Condes dice lo siguiente: " La Virgen recibe también el nombre de Nuestra Señora de las Victorias porque en el año 826 salvó a 4 virgenes de Carrión de los Condes de su entrega a los moros, apareciendo 4 toros que persiguieron a los moros matando a los que iban a pie.
En commemoración a ese Milagro (Leyenda) cuatro toros de piedra se ubican en el dintel de la puerta lateral de tempo (la del claustro)".
Posteado por: Agustín VM | 17 marzo, 2007

De Fromista a Carrión de los Condes

 
 
De Fromista a Carrión de los Condes
 
14 de octubre de 2006
 
 
               Salí del Albergue, que es bastante bueno, alrededor de las siete y media, todavía no había salido el So, aunque se vislumbraba el amanecer. Giré hacia la derecha de la Plaza de la Iglesia Románica de San Martín no sin antes volver a mirar esa maravilla, continúe recto y al llegar a otra plaza giré a la izquierda. Después la salida se complica porque no se ven las flechas o señales amarillas; me guio por el instinto y después de unos 12 minutos de caminata, llegué al final de una calle, en cuya izquierda hábía dos caballos dentro de un vallado (apenas se veían porque estaba amaneciendo) y a la derecha una urbanización; giré hacia ésta y de allí me dirigí a la carretera C-980, paralelamente a la cual sigue todo el Camino hasta Carrión de los Condes ( entre 19,5 a 20 Km). Me acordaba de las dos primeras veces que mi hermano Javier y yo fuímos por esta zona en los años 1995 y 1996, y especialmente este último año en el que ibamos un grupo de cinco personas caminando más otros tres peregrinos, con los que nos veíamos entre el Camino o al final de étapa, pues no ibamos al mismo paso. La verdad es que ese año fue muy interesante, pues fue en Agosto de 1996 cuando dos de esos amigos llegaron con nosotros a Santiago desde Roncesvalles; y eso marca mucho porque son veintiseis días de intensidad caminando ora bajo el Sol hasta Galicia ora bajo la lluvia intensa desde O´Cebreiro hasta la penúltima étapa. También recordaba el año 1995, en que con Javier y yo venía un peregrino de Alicante, llamado Paco, quien recuerda esa étapa como aquélla en que le salió la primera ampolla y todo porque él y Javier se empeñaron en competir para ver quién llegaba antes a Carrión de los Condes. Pero ésto era otro Camino y ahora algunas de las señales colocadas en la senda de peregrinos habían desaparecido más por la acción humana, que por el transcurso del tiempo o el clima.
 
 
                  La etapa de hoy es corta y de transición a la gran etapa de mañana (41-42 km), pero también en esta étapa muchos peregrinos – casi todos españoles – terminaban en Carrión de los Condes. De este hecho me apercibí claramente el día siguiente.
 
 
                  Una vez atravesado un puente, el Camino sigue recto, paralelo a la carretera como ya he indicado antes, hasta Población de Campos – a 3,6 km. de Fromista -. Cuando llegas a Población de Campos entras en el pueblo y das la vuelta por varias calles del mismo. Después se puede volver al camino paralelo a la carretera o bien girar a la izquierda por un Camino que pasa por Villovieco y de allí a Villalzcázar de Sirga.
 
                  Opté por el primero de los caminos, que es el seguido por la mayoría de peregrinos y el más recto. Una vez incorporado al Camino de nuevo, sigo por la senda, que, salvo una pequeña curva en Revenga de Campos, es totalmenmte recta hasta Carrión de los Condes.
 
                 En el primer tramo del Camino hay poco que destacar salvo la Ermita de Socorro, situada al lado izquierdo del camino y de la carretera. Más adelante, aun poco antes de llegar a Revenga te encuentras, junto al camino y a tu derecha, una zona de investigación geológica, donde hay  distintas variantes de árboles arbustos y otras plantas, que se dan en esta parte del camino. Me paré aquí un momento para leer las explicacioens del cartel indicativo, miré los árboles y plantas y saqué algunas fotos. Además el día ya era totalmente soleado y sin nubes, por lo  que era apto para disfrutar de esas pequeñas sorpresas que se te presentan en el Camino.
 
                 Continúe adelante y en poco tiempo ya  entré en Revenga. Proseguí, atravesando el pueblo, sin solución de continuidad hasta Villarmentero de Campos, que dista cuatro Km. de Revenga. Al llegar a Villarmentero seguí hasta el final del pueblo, después bajé hacia una zona en la que hay un merendero, deposité la mochila en una mesa y después me quité el forro polar, pues ya hacia calor y con la camiseta y la sudadera me abrigaba suficientemente. De paso, tomé unos pocos cacahuetes y reanudé la marcha hacia Villalcázar de Sirga, a 6 km. de Villarmentero.
 
                Seguí sin apenas contratiempos, salvo la temperatura que cada vez era más buena; parecía que estuviéramos a final de agosto o principios de septiembre, razón por la cual me había puesto el sombrero al salir de Villarmentero. Cuando llegué a Villalcázar de Sirga, en lugar de continuar recto hacia Carrión, me dirigí al interior del pueblo hasta la plaza donde está situada la enorma Iglesia de Villalcázar de Sirga, frente a la cual hay un bar. Entré a desayunar aquí, comí un bocadillo muy grande y bebí un Aquarius y un café con hielo. En el bar había dos parejas, que iban con coche de apoyo, y se estaban comiendo una gran tortilla suficiente para alimentar a seis o siete personas; bromearon con el tamano de mi mochila y me preguntaron se quería comer una parte de su tortilla. Dos de ellos iban a pie y los otros dos en coche, pero como era ya sábado y el puente del Pilar finalizaba no sabían si terminar hoy en Carrión o mañana en otro sitio. Esto era un reflejo de la diáspora de peregrinos que se produciría entre el sábado y el domingo.
 
 
                 Después de desayunar, le dijé al propietario del bar si podía dejar allí la mochila mientras visitaba la Iglesia. Como siempre, muy amablemente, no me puso ningún problema. Salí del bar, atravesé la plaza y subí la gran escalinata de esa Iglesia. Si se observa bien, la fachada de la Iglesia está inclinada y, según nos contó una vez un guía, ello es debido al terremoto de Lisboa, cuyo seísmo tuvo reflejo aquí. Ahora pienso que esta afirmación debe ser cierta porque este año pasado hubo un seísmo con epicentro en Sevilla y produjo efectos en Madrid.
 
               El Altar Mayor de la Iglesia está en obras de restauración, pero pude fijarme bien en otras imágenes, los púlpitos y las sepulturas de algunos reyes. Dí una vuelta por la Iglesia y desde el final comprobé el estilo gótico de las tres naves, los ábsides, las ventanas y el efecto que produce la entrada de la luz en la nave central.  Después de un detenido examen, salí fuera, dí una vuelta por la parte colindante a la Iglesia, que está alzada a bastantes metros del suelo de la plaza, como la misma Iglesia. Alli hice unas fotos de la Iglesia y de la vista que contemplaba con las dos cámaras, la automática y la digital.
 
                Después volví al bar, recogí la mochila, me puse el sombrero y reanudé el Camino. Este sigue por el interior de la plaza; pasas cerca de un mesón, frente al cual hay situada una estatua de un mesonero con una mesa  y una silla vacia para que el qué quiera pueda sentarse junto al mesonero y hacerse una foto con él. El camino sigue adelante por una calle recta hasta que de nuevo llegas a la senda de los peregrinos y a la carretera. Vuelves de nuevo a la senda y de aquí a Carrión hay 6 km. más. Eran aproximadamente las 12 del mediodia.
 
 
                Continúe recto y a buen paso hasta llegar a la entrada de Carrión de los Condes. Eran las 13 horas aproximadamente. Abandoné la senda y atravesé la carretera; entré en esta población y un km. más adelante llegas a una plaza, en la que esta situada la Iglesia de Santa María del Camino, de la cual depende el Albergue. Giras a la derecha y después de atravesar la plaza continúas unos metros por la calle de la derecha, adyacente a la Iglesia, y después ya entras en el Albergue, que está bastante bien. La útlima vez que estuvé allí fue en agosto de 2003  y en esa época todavía llevaban el Albergue el párroco y la hermana de éste, que regentaban el mismo y atendían a los peregrinos desde hacía muchos años. Pero esta vez, ya no estaba la hermana del párroco, que era quién realmente hacia de hospitalera, por lo que deduje que habían nombrado otro párroco y aquél se hábría jubilado. Así es, como lo comprobé en la Misa de las 20 horas,  ahora el Albergue lo llevan el nuevo párroco y un sacerdote, que es quien hace prácticamente de hospitalero, si bien también les ayudan una chica y otras personas.
 
 
                 Como creo que es interesante, el próximo capitulo lo dedicaré exclusivamente a la ciudad de Carrión de los Condes, que como Fromista destaca por el arte románico.
Posteado por: Agustín VM | 12 febrero, 2007

De Castrojeriz a Fromista

 
 
De Castrojeriz a Frómista
 
13 de Octubre de 2006
 
               Como dije el otro día, con el pensamiento y los sentimientos hacia mi Padre,  continuaré con la descripción de las étapas del Camino.
 
               En  el Alberge de Resti nos despertaron, alrededor de las siete y media, con música gregoriana. La gente se levantó poco a poco y del mismo modo fueron subiendo al piso de arriba, donde Resti nos preparaba café con leche y unas pastas. Allí una chica alemana nos hizo unas fotos a Antonio y a mí con Resti. Antonio había tenido un problema con él el año anteior, que peregrinó en bicicleta, y  querían congranciarse ambos.
 
              Saldríamos del Albergue, alrededor de las 8 a las 8,30 horas de la mañana. La ciudad de Castrojeriz es bastante larga y extensa, pero como el Albergue está ubicado al final, pronto salimos hacia una pista de tierra, al girar hacia la derecha. Allí iniciamos la caminata por una pista, la cual se dirige en primer lugar hacia el río Odrilla. Hay situados aquí dos puentes, uno medieval, y otro de madera para los peregrinos, al que se accede por medio de una senda de madera. Poco después el camino comienza a ascender, pero muy poco. Detrás nuestro se observa la cudad y el amanecer que, con la niebla y algunas nubes, produce un efecto natural maravilloso, en el que se conjuga el amarillo del sol y el azul grisáceo de las nubes y la niebla. Al lado izquierdo un camino se dirige hacia Astudillo y al lado derecho a Osorno. Enfrente la cuesta de Mostelares, a la que nos dirigimos y la única de las súbidas o ascensos importantes que quedan en los 200 Km. siguientes, caracterizado por las extensas llanuras del Páramo de Castilla y del Páramo Leonés. Minutos más tarde iniciamos el ascenso de la cuesta de Mostelares, el final de la cima y la gente que está subiendo no se ven debido a la intensidad de la niebla que alli reina. A medida que subimos, notamos que la cuesta se hace cada vez más pesada; dentro de un rato comienzo a apretar más; paro después unos segundos en medio de la súbida para ver el paisaje y la ciudad de Castrojeriz, situada a nuestra espalda. Continuamos el ascenso, tenemos dos peregrinos detrás nuestro y seguimos, mientras cada vez notamos más la humedad de la niebla. Cuando llegamos arriba, paré un momento para hacer unas fotos. Me dí cuenta que desde allí teníamos algo de luz solar y era factible realizarlas.
 
             Cuando llegas arriba, a la derecha hay situado un hito que recuerda el lugar. La cima es una llanura de un kilometro de diámetro aproximdamente, sembrada de hierba y con abundantes piedras. Seguimos el camino y al final de la Meseta viene una pendiente muy fuerte, conocida como Collada del Camino Francés. Descendemos con más cuidado que la súbida, pues estas bajadas son un peligro para las rodillas. Una vez abajo el Camino transcurre por una inmensa recta, en donde ya brillaba el sol y había desaparecido el resto de niebla; tampoco veríamos más nubes durante el resto de la jornada.
 
             El Sol cada vez era más intenso y ahora predominaba el amarillo de la tierra y el verde de los campos que lindaban a ambos lados del Camino. La recta es totalmente llana, salvo al final donde hay una pequeña subida, que nos lleva hacia una fuente, conocida como Fuente del Piojo. Allí la gente se paraba a desayunar, yo paré para beber agua y disfrutar un rato del día y el paisaje. Pero Antonio me dijo que el prefería caminar y que nos veríamos más adelante. Estuve un rato descansado y me comí la última manzana que llevaba, así como llene la cantimplora de agua.
 
            Más tarde reanudé el Camino. Como ayer había hecho unos 40 ó 41 km., en lugar de los treinta que había hasta Hontanas; hoy la étapa era sólo de 25 km. en lugar de 35 km., por lo que parar un rato no suponía ningún problema. Unos Kilómetros más tarde se llega a la Ermita de San Nicolás, donde ahora hay un albergue regentado por una cofradía o asociación italiana, aunque en esta época del año está cerrado. Se trata de una iglesia antigua y si puedes entrar dentro sientes esa paz que inspira en muchas ocasiones el arte románico.
 
          Unos metros después, pasas la carretera, y llegas al Puente que transcurre sobre el Río Prisuerga, donde se observa un paisaje muy agradable; el agua discurre lentamente y el caudal es bastante denso. Una vez, atravesado el Puente ya entras en la Provincia de Palencia, como te lo recuerda un Hito allí colocado. Después giras a la derecha por un camino y unos Kilómetros más tarde llegas a Itero de la Vega. Aquí hay un albergue con un Bar, por lo que cuando llegue ya había muchos peregrinos extranjeros allí desayunando. Yo también paré, pues las pastas de Resti ya no las sentía en el estomago. Aquí comí un buen bocata, bebí un Acuarius y un café. Todos los peregrinos ya eran extranjero, apenas ví un peregrino español. Antonio no lo había encontrado, por lo que pensé que ya estaba muy adelante, pero me equivoqué, como veremos más adelante.
 
                 Después de un fuerte desayuno los peregrinos fuimos saliendo. Continúe la caminata; y minutos más tarde ya salía del pueblo. Quedaban unos cinco kilometros hasta Boadilla del Camino, pero el viaje es muy aburrido porque todo es plena llanura, sólo de cuando en cuando ves a unos agricultores que aprovechan el fin de semana para labrar con los tractores.
Cuando faltaría un kilómetro a Boadilla del Camino, oí unos gritos detrás mío, era Antonio. Se había desviado hacia Itero del Castillo para ver un Albergue, que conoció el año anteriro y saludar a la gente, por lo que había dado mucha más vuelta y eso explicaba que no lo hubiera vuelto a encontrar. Por otro lado, como ya llevaba quince días de Camino, habia decidido volver a casa y la étapa de hoy sería la última por el momento; ya que volvería otra vez para continuarlo.
 
                Llegamos a Boadilla del Camino; nos paramos en una mágnifica fuente, que se mueve con sistema hidraúlico de los pozos. Allí un señor del pueblo se nos acercó, nos explicó cosas y nos hicimos una foto con él, que era lo que realmente deseaba pues se dedicaba a saludar a todos los peregrinos. Antonio quiso ir a un Bar y alli bebimos algo. Cerca de allí se encuentra el Rollo Jurisdiccional, monumento de estilo gótico tardío del Siglo XV.
 
               Después salimos de Boadilla del Camino. Recordé entonces la diferencia entre caminar por estas tierras en verano, con un sol de justicia, ya que los 40 grados son seguros, entre caminar un trece de octubre con un buen sol, que incluso me permitía caminar con manga corta.
 
                Caminas un rato hasta girar a la izquierda y llegar a un  Camino que transcurre durante cinco largos Kilómetros paralelamente al Canal de Castilla, siempre situado a tu izquierda. Allí nos encontramos a alemanes y frances, que nos preguntaron por le Camino; hablé con ellos en inglés, aunque con esfuerzos porque no lo practico mucho. Estaban muy contentos por el buen sol que reinaba ese día e incluso había algunos que se tendían en el campo a tomar el Sol. Esta es una de las conductas que me gusta más de algunos peregrinos: aprovechar el momento, disfrutar de la naturaleza y del aire libre, del que difíclmente podemos gozar en nuestra actividad cotidiana.
 
                Continuamos estos cinco Kilometros y hablamos también del problema del trasvase de aguas en otros sitios de España; y lo mal que se estaba enfocando el tema. El Canal de Castilla era testigo mudo de nuestra conversación y uno pensaba "como hace varios siglos otras personas tenían una visión de futuro más amplia que hoy". Cuando llegabamos cerca de la presa, situada justo en Frómista, vimos unos árboles que ascendían desde el propio canal hacia la superficie; eran robustos, anchos y altos.
 
                El camino llega hasta la Presa, que sirve para cambiar el desnivel del agua, ya que el canal continúa abajo a un nivel inferior de ochocientos metros aproximadamente. Sin embargo, aquí debes atravesar la presa por un puente, donde nos hicimos unas fotos, y después bajas un pequeño camino y ya estamos en la entrada de Frómista. Quince minutos más tarde estabamos en el centro del pueblo, donde está situada la Iglesia Románica de San Martín, uno de los templos románicos más bellos del Camino, aunque destaca por su sencillez. Antonio continuó hasta aquí para ver este monumento, que se había perdido el año anteior, después continuaría hasta el próximo pueblo, donde cogería un autobús para volver a casa. Aquí nos despedimos.
 
                 Por cierto, después del Albergue, situado en la misma Plaza delante del monumento, y como ya eran alrededor de las cuatro de la tarde y no había menús, en un Bar situado en otra plaza tomé dos tapas muy buenas, acompañadas de un vaso de vino de Ribera del Duero y de un postre de la casa. Un día muy interesante.
Posteado por: Agustín VM | 17 enero, 2007

In memoriam de Mi Padre

 

IN MEMORIAM

AGUSTÍN VIGO RODRÍGUEZ

Mí Padre

 

 

El día 11 de enero de 2007, a las 0,15 horas, falleció mi Padre Agustín Vigo Rodríguez a consecuencia de una insuficiencia respiratoria ocasionada por una negligencia médica.

Mi padre es la persona más buena que he conocido, quizás demasiado porque, aunque era socarrón y espabilado, nunca hizo daño a nadie. Mi cuñado lo definió así: "Una persona que hizo el bien sin hacer ruido". Mi padre siempre ha sido una persona de profunda fe, un católico practicante, que cada día iba a Misa hasta que su fortaleza física se lo permitió. Pero, aún así, cada día rezaba el Rosario, consultaba el Evangelio que correspondía a esa jornada y apuntaba los datos que consideraba oportunos sobre los Santos de ese día.

Es una persona que ha sabido transmitir la fe a sus cuatro hijos, se ha preocupado incluso demasiado por ellos y siempre estaba atento con todo el mundo. Bastante simpático en su actividad cotidiana y persona muy querida por todos, familiares, amigos y vecinos. Gracias a él y a mi Madre hemos conseguido cada hijo algunas de las metas que nos habíamos marcado y esperamos que nos siga ayudando desde el Cielo, ya que si él no está allí difícilmente llegaran otras personas.

Cuando los demás confiábamos aún en su salud, él quiso recibir la Sagrada Unción de los Enfermos y ese mismo día el Niño Jesús, que tanto quiso contemplar estas Navidades, se lo llevó Arriba.

A mis amigos les envié el siguiente sms "mi padre se ha ido al cielo", pues para mí no ha muerto, sino que siempre lo tendré presente todos los días de mi vida.

Es la persona que he tenido siempre en mente durante mis estudios y mi trabajo; la persona por la que he querido conseguir mis objetivos profesionales y por la que, en el futuro, seguiré luchando.

Desde que éramos pequeños todos los hijos viajábamos a Galicia y concretamente a Medín de O Pino, localidad muy próxima a Santiago. Esta ciudad, su Catedral y el Santo Patrón la hemos conocido desde nuestra infancia y de allí nos vino, entre otras cosas, el amor y la estima hacia el Camino de Santiago. Es más, según me contó él, por la casa de mi Abuela paterna pasaba antiguamente una de las variantes del Camino de Santiago.

He escrito sin deliberación previa, sin pensarlo previamente, pero creo que así debe quedar redactado, si bien todo se puede resumir del siguiente modo: "Es la persona más buena que conocí en este mundo, un amante de la familia, una persona de profunda fe y una persona sabia y culta, pues su cabeza está perfecta al cien por cien el mismo día que nos dejó; su afición a la lectura de libros de Historia y de Cultura era impresionante". En síntesis, nos transmitió la Fe en Jesús y el Corazón de María, nos enseño su Galicia natal, su afición por la lectura y la escritura y nos ayudó, con el apoyo de mi Madre, siempre que lo necesitamos. Una Gran Persona muy buena, lo que hoy en día es difícil conocer, especialmente en el trabajo.

Muchas gracias Papá.

 

NOTA: A los que accedeis a este Blog os comunico que continuaré narrando las Etapas del Camino de Santiago que recorrí en Octubre desde Burgos a Villafranca del Bierzo, pero hoy sólo tenía un pensamiento en mi mente, un deseo en mi corazón y una inquietud personal. Tan pronto pueda continuaré con la narración del Camino y la publicación de fotos. Un abrazo.

 

Posteado por: Agustín VM | 15 noviembre, 2006

Burgos a Castrojeriz

Burgos a Castrojeriz
12 de Octubre de 2006
De nuevo reanudé el Camino. Lástima que no lo pude terminar, pues aunque desde el principio sabía que no podría terminarlo, pues debía estar volver a Lérida el día 24 de octubre, me hubiera gustado llegar a Santiago con la gente que conocí. De todos modos, el Camino fué más largo de lo previsto.
Llegué a Burgos a las cuatro de la madrugada del día 12 de octubre. Me dirigí al Albergue, pero pronto me dí cuenta que aquello era un error. En Burgos hacía un frío impresionante, por lo que cuando llegue al Albegue y me dí cuenta que no había ningún bar abierto por el alrededor, decidí comerme uno de los bocadillos y después volví a la estacíón. Allí abrieron el bar a las 6,30; pude tomar un café con Leche y un bollo. También sellé la credencia en Renfe, así ya no tendría que esperar a que se despertaran los Hospitaleros. A las 7,15 me dirigí al Albergue de nuevo porque pensé que un cuarto de hora más tarde, pese a ser de noche, la gente comenzaría a caminar. Estaba en lo cierto, a las siete y media gran parte de los peregrinos comenzában a andar.
Tomé el Camino, que continúa por el parque, donde se ubica el Albergue, sale después de dicho lugar por la puerta del final; se gira hacia la derecha y se sigue paralelo a la Universidad y la zona nueva de Edificios recién construidos. Más adelante, debes cruzar hacia un camino, que te desvia el rió Arlanzón. Actualmente se da una gran vuelta por el hecho de que se construyó una Autovía, lo que te recuerdan con un letrero al llegar a la altura del río. El camino sigue hacia Villalbilla de Burgos, pero la primera población importantes es Tardajos, situado a 9 km. de Burgos. Aquí entré en un Bar, tomé un cafe y volví a desayunar, pues estaba étapa era de 41 Km y es una de las más fuertes del Camino, desde mi punto de vista.
Vólvi a reanudar la caminata. A los 2 Km. se llega a Rabé de las Calzadas, población en la que entrás por una plaza con una fuente y más tarde llegas a la plaza mayor del pueblo, en la que se observa una buena vista de la Iglesia y el Convento. Continué hasta Hornillos del Camino. Durante este trayecto ya me encontré con más peregrinos. A partir de aquí el peregrino observa la amplitud de la meseta, pues salvo los peregrinos y algún lugareño, no se observa nada ni hacia el Norte, el Sur, el Este o el Oeste. Estamos en pleno páramo de Castilla – y así serán las próximas étapas -. Se notaba que era el Puente del Pilar, pues había mucha gente caminando. Esto cambió a partir de Carrión de los Condes, tres días más tarde.
En Hornillos del Camino paré en un bar a beber una Coca Cola; y después de media hora volví a caminar. Me encontraba muy bien y no me hacía nada daño, pese a que había dormido unas cuatro horas y pico. Serían las 12,30 de la mañana.
El camino continúa todo el rato de forma recta y, salvo dos súbidas destacadas, lo demás es una inmensa llanura. De Hornillos a Hontanas hay 10 km y pico. Sin embargo, 5 Km. antes de Hontanas hay un Albergue en Fuente Sambol, que es una zona verde perdida en la inmensidad de la llanura, con agua abundante y un pequeño Albergue. El único problema es que debes desviarte 500 metros hacia la derecha y volver después al Camino – es decir, 1 km. más -, pero esta vez decidí ir allí. Atravesé un campo, entré en la zona verde próxima al manantial, me senté en un banco y me comí una naranja. Pero me fuí deprisa porque soplaba un viento muy fuerte.
Después de más de cinco km. de caminata llegué a Hontanas alredor de las 14,30 horas y me senté delante del Albergue, donde estuvé hablando con la Hospitalera, quien me contó que ya se veían a pocos peregrinos con mochilas grandes esos días. Le dijé que continuaría y me explicó algunas de las anécdotas de los peregrinos que viajan con coche de apoyo; y me aclaró que no tendría problema de hospedaje en Castrojeriz, ya que ahora hay tres albergues.
Alrededor de las 15,30 volví a caminar. De Hontanas a las Ruinas del Monasterio de San Antón el Camino es prácticamente una bajada; se camina por senderos y el tiempo era muy bueno; hacía calor y ya llevaba manga corta. El antiguo Monaterio de San Antón estaba cerrado, ignoro si por las fechas o porque el Hospitalero, que lo fundó, había muerto el mes de Agosto en accidente de tren. El Camino continúa recto, pero la llegada a Castrojeriz engaña mucho, pues debes andar, como mínimo, dos km. y eso depende del Albergue que vayas. Fuí al de Resti y la verdad es que cuando llegué estaba ya muy cansado. A mí y a otros dos peregrinos nos dieron las últmas camas que quedaban. Uno de ellos caminaba y el otro lo hacía en bici. El peregrino de a pie se llamaba Antonio, con quien andé al día siguiente hasta llegar a Fromista.
Posteado por: Agustín VM | 6 octubre, 2006

San Juan de Ortega a Burgos

 
 
 
San Juan de Ortega a Burgos
 
17 de abril de 2006
 
 
 
                 Esta era la última étapa de esta segunda parte del Camino, que pronto reanudaré. El día amaneció muy lluvioso; en el Albergue sólo quedabamos cinco españoles – dos chicos y tres chicas – y cuatro o cinco extranjeros.
 
                 Nos levantamos hacia las ocho de la mañana. Uno de los españoles se fué antes, pues quería llegar pronto a Burgos para el Camino de vuelta; yo continúe el Camino con tres chicas de Castellón, que había conocido la tarde anterior, una de ellas estaba mal de una pierna, por lo que, en algunas ocasiones, me adelanté algo.
 
                 Salimos del albergue con las capelinas puestas. De las diferentes variantes que hay del Camino hasta Burgos, cogimos la que pasa por Atapueca, la más usada y conocida. Antes paramos en Ages, donde desayunamos en el albergue de dicha localidad y allí vimos a algunos de los peregrinos de los días anteriores. Más tarde salimos del albergue por la puerta de atrás, para evitar dar tanta vuelta; continuamos hasta Atapuerca. De este pueblo nos dirigimos ya hacia el Monte de Atapuerca, que es otro de los hitos del Camino, y cuya ascensión es confortable e interesante; la lluvia era débil pero continúa y no hacía excesivo calor, por lo que se subió muy bien. Una vez allí nos paramos en la Cruz situada arriba y seguimos hasta que se incia al bajada de la montaña;  de allí  fuímos a Cardeñuela, pasando por varios senderos rodeados de campos y subiendo algunas cimas. Al final llegamos a Orbaneja, donde descansamos en un bar para beber algo. Después proseguimos hasta Villafría. El camino pasa por una Base militar ahora desaparecida o reconstruida. Y así hasta Burgo. El único problema es la entrada a Burgos poque desde la entrada de la ciudad hasta el final, donde está el Albergue, hay siete Km. y, encima, parte del Camino se desvia por el Polígono Industrial de Logroño.
 
                    El Albergue está situado al otro lado del Río, dentro de un parque y zona de vegetación, en la que suele practicarse footing y hacer acambada, todo ello cerca de la Zona Universitaria.
 
                   La estancia en Burgos fue interesante; allí visitamos la Catedral, el muso de la Catedral y tomamos tapas para cenar.
 
                  
Posteado por: Agustín VM | 6 octubre, 2006

Belorado a San Juan de Orega

 
 
Belorado a San Juan de Ortega
16 de abril de 2006
 
 
                        Este día muchos de los peregrinos volverían hacia sus casas, por lo que el Camino cambió un poco, pero no mucho, pues casi todos ya nos conocíamos de vista.
 
                       Salí por la mañana siguiendo la calle del Albergue hasta el final del pueblo; cruzas la carretera y entras en un parque, donde antes había un segundo albegue en casos de saturación del Albergue principal del pueblo; pasas por delante de esa casita y cruzas un pequeño puente de madera apto sólo para peatones; una vez atravesado el río Tirón sigues un rato por la carretera y más adelante se abandona la misma por la izquierda, junto al desvío de la comarcal de San Miguel de Pedroso. Sigues hacia Tosantos y después a Villambista; después vuelves a cruzar la carretera para entrar en Espinosa del Camino. Recuerdo muy bien este tramo porque el año 1996, como era las seis de la mañana y todavía de noche, nos perdimos algunos peregrinos, hasta que yendo a una zona iluminada consultamos la Guía de Elías Valiña, el parroco enterrado en O Cebreiro, en la que se describían muy bien los lugares y las casas de la zona, lo cual esa vez nos permitió retomar el Camino.
 
                  El Camino sigue por Espinosa del Camino y luego llegas a una anchas pista forestal; más tarde llegas a una cima, donde divisas ya Villafranca Montes de Oca; inicias una bajada y a tu derecha encuentras los restos del Monasterio de San Félix. Por último, después de la bajada, giras a la izquierda y sigues recto hasta la carretera, que rápidamente te conduce al pueblo de Villafranca Montes de Oca.
 
                  Allí desayuné; me preguntaron unos peregrinos que tal era la ascensión de los Montes de Oca, y les contesté: "es interesante". Todos sonrieron porque entendieron que era fuerte; les aclare que al principio era muy fuerte, pero que despué se hacía bien. Supongo que luego se acordarían de mí, pues la verdad era más dura de lo que había descrito, especialmente porque, al principio, dado el tipo de subida la mochila la sientes mucho. Pero con paso continúo, paciencia y ánimo se sube muy bien.
 
               La súbida a los Montes de Oca es impresionante. En realidad son varias las súbidas que hay, pues después de algunos llanos vienen otras cimas y así sucesivamente. Pero caminas sobre tierra rojiza y rodeado de árboles. Fue una ascensión muy interesante y lo pasé muy bien, sin ninguna molestia en los pies, ni problemas de salud de ningún tipo, que es lo que más te afecta en estas caminatas.
 
               Cuando llegue a San Juan de Ortega me quedé en el Albergue porque me gusta el sitio, pero ya no está tan cuidado, razón por la cual sólo cinco peregrinos españoles más y algunos extranjeros se quedaron en el Albergue; los demás comieron y continuaron hasta Ages, donde ahora hay un Albergue nuevo. Al día siguiente nos encontraríamos todos.

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