Posteado por: elaventurero28 | 10 julio, 2007

De Reliegos a León

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De Reliegos a León
 
17 de octubre de 2006
 
 
                 La étapa de Reliegos a León es corta (22 Km) y, en principil no presenta problemas, salvo una subida unos kilómetros antes de León. Sin embargo, fue una étapa complicada, como veremos más adelante.
 
                Cuando salimos del Albergue, pese a que debían ser las 7,30 u 8 horas, era prácticamente de noche, por lo que cogimos las linternas, ya que a la salida del pueblo apenas se venía nada.
 
                El Cielo estaba todo nublado y había llovidao, pro lo que era difícil ver las señales del Camino.  A la salida del pueblo nos dimos cuenta que habíamos perdido el rastro del Camino y que ibamos en dirección al Norte cuando debíamos ir al Noroeste. Nos paramos, volvimos atrás y de nuevo caminanos en dirección al Noroeste. Entonces recorde que debíamos pasar junto a un frontón, situado a la izquierda, ya que por ese lugar transcurre el Camino en dirección a Mansilla de las Mulas.
 
             Conseguimos llegar a esa zona, pasamos el frontón y nos dirigimos ya siempre en dirección recta hacia Mansilla de las Mulas. Continuamos un rato por un camino de tierra y luego ya viene un sendero de Peregrinos, rodeado de árboles y con algunos bancos de cuando en cuando; es similar al del día anterior. Esta senda va directa a Mansilla, si bien antes se debe cruzar el puente construido sobre la carretera Nacional; cruzamos el puente y ya nos dirigimos a la población. Nos detenemos ante un monumento a los peregrinos, que está muy logrado, pues representa a dos peregrinos descansando y comiendo algo, mientras las mochilas las han  dejado a un lado; cerca hay una fuente. Hicimos unas fotos y luego proseguimos; entramos por los restos de la Muralla de la antigua Muralla de Mansilla.
 
             El Camino atraviesa otra plaza y depués sigue por una de las calles principales, en la que está ubicado el Albergue de Peregrinos. Allí hablamos con dos peregrinas alemanas, que aún estaban en el Albergue porque una de ellas se encontraba mal y se iba a quedar otro día más en el Albergue, si se lo permitían.
 
             Más tarde fuimos a un Bar, donde desayunamos. Alrededor de las 10 o 10,30 horas reinciamos el Camino. Este sigue atravesando el Puente sobre el Río Esla. Aquí el Camino continúa paralelo a la N – 601; se trata de un camino de tiera oscura, que discurre entre campos y la carretera Nacional, situada a la derecha; posteriormente, se cruza la Carretera N 610 hacia la izquierda, al llegar a Villamoros de Mansilla; se atraviesa un caserio, se vuelve a cruzar la carretera a la derecha y se continúa por un camino de tierra semejante al anterior.
 
             Se sigue así hasta la altura del Puente de Villarente, por el cual se atraviesa el Río Poma, donde se funde con el Río Moro. Pasado el puente llgamos a VILLARENTE. Aqui atravesamos otra vez la carretera hacia la derecha; Felipe entró en una farmacia mientras yo dejé la mochila en la acera y fuí a ver si había bares cercanos. Los más próximos estaban cerrados, pero ví que a unos 200 m salía gente de un establecimiento; al poco observé que era un bar y volví hacia acera citada. Cogí la mochila y regresé a la farmacia. Entonces salió Felipe y nos dirigimos al Bar, situado después de unos almacenes y un taller.
 
             Bebimos lago en el restaurante y después de  15 – 20 minutos reanudamos la caminata. A partir de aquí el Camino se aparta de la carreterera; penetras por un camino en dirección a ARCAHUEGA. La senda es de tierra amarilla y después de unis kilómetros se inicia una fuerte súbida.
 
             Más tarde, llegamos a un lugar en que hay un cobertizo remodelado con una fuente de agua potable, un lavadero y un merendero para los peregrinos; allí había una pareja de peregrinos alemanes y hacía poco que había comenzado a llover. Paramos allí unos momentos, tomamos unos frutos secos y cubrimos las mochilas con  las capas impremeables; no nos pusimos las capelinas porque la lluvia era débil y ya había dejado de llover.
 
            Seguimos ascendiendo hacia el pueblo de ARCAHUEGA, situado arriba de la colina. En el centro del pueblo hay una pequeña plaza, con una fuente de agua potable. Cuando estábamos en la plaza se puso a llover inopinadamente; era una lluvia muy intensa y que se calaba en la ropa. Rápidamente nos pusimos las capelinas, nos ayudamos mutuamente a colocarlas bien y continúamos con una lluvia que ya no nos abandonaría los próximos días. Había comenzado otra forma de andar el Camino, muy diferente a los días en que caminábamos por el páramo.
 
            Ya se veían ls torres de televisión y de telefonía de la Candamia, sobre la ciudad de León. A 200 metros más se encuentra una bifurcación en una campera. Se sigue a la izquierda, en el Camino Real, antes cañada de ovejas merinas transhumantes, hoy invadida por las fincas. Pasamos entre campos de labor; a la izquierda se encuentra la N – 601 y varías factorías. Llegamos a VALDELAFUENTE.
 
 
            Desde aquí, dejando de lado, a la izquierda la gasolinera, hay que salir de nuevo a la N-601, más o menos a la latura del Km. 321, y llegar por ella al Alto del Portillo. Sin embargo, cuando faltaban 600 metros para cruzar la carretera la lluvía se intensificó y en fue casi imposible continuar, por eso nos refugiamos en la entrada de una fábrica, en la que también había dos peregrinos ciclistas. Unos 15 minutos más tarde dejó de llover intensamente; ya sólo caían pequeñas gotas. Atravesamos la carretera y ya en el Alto del Portillao devisamos la ciudad de León, una excedlente panorámica de esa histórica urbe, fundada por la Legio VI romana.
 
           Pasamos cerca de la sede de Caja España; en ese lugar se salva el desnivel de un cruce de carreteras por un puente de hierro; allí me quite las botas con la idea de sacar el agua de su interior; la sorpresa es que no había agua, pese a que lo parecía; los calcetines habían absorbido toda el agua, que había penetrado a través del pantalón.
 
          
           El Camino desciende hacía León; se cruza el Río Torio por un puente y más tarde entramos en León por el Barrio de Santa Ana. Aquí ya se divisaba la Catedral; seguimos las flechas del Camino y fuímos directamente al Monasterio de las Carvajalas, donde las monjas Benedíctinas, también conocidas como Carvajalas, regentan un Albergue que hasta hace dos años era un Colegio durante la época escolar, mientras que en verano funcionaba como Albergue. Ahora el Convento mantiene el albergue todo el año y ha ampliado el número de camas y habitaciones.
 
            Ese día había mucha gente en el Albergue, si bien a la gran mayoría – casi todos – los perderíamos de vista en la próxima étapa. Ahora bien, antes de describir ésta hablaré de León.
 
 
 
 

  


Responses

  1. jeje, que gozada comer frutos secos (que reponen de maravilla) mientras un suave manto de lluvia te cae por la cara.

  2. Por donde andas aventurero?. Hace tiempo que no se sabe nada de ti. Espero que todo te vaya bien en tu camino y que pronto sepamos algo sobre tu peregrinación.Saludos.


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