Posteado por: elaventurero28 | 11 febrero, 2008

De Rabanal del Camino a Ponferrada (35 km. aproximados)

Imagen de mapa de bits

21 de Octubre de 2006

                         Aparte de la lejanía que se encuentra de la civilización, Rabanal del Camino es un sitio muy tranquilo. Como ya dije, me aloje en el Albergue de GUACELMO, que lleva el nombre de un monje que residió en FONCEBADÓN. El Albergue de GAUCELMO es el que está frente a la Iglesia Parroquial de Santa María. Al mediodía fui a comer al Restaurante situado al lado de la Iglesia, en la Calle Real; y, por la noche, fui a comer en la Hospedería o Restaurante Baltasar. La tarde fue muy tranquila, ya que desde el mediodía dejo de llover, por lo que los peregrinos pudimos descansar en el patio y la enterada del Albergue, así como pasear por el Pueblo.

                   Como también adelanté, al lado del Albergue y frente a la Iglesia de Santa María, unos Monjes Benedictinos han transformado una antigua casa en el Monasterio Irago y, como que ahora la Iglesia de Santa María está en obras, celebran la Misa y oran el la Iglesia de San José, situada al principio de la Calle Real, una fuerte bajada desde el Albergue o una fuerte subida cuando se asciende al  pueblo. Estos Monjes, siguiendo las reglas de los Benedictinos, como ya había presenciado en el Monasterio de Samos, alrededor de las 20 horas celebran las Visperas, a las que asistimos todos los peregrinos. Allí me di cuenta que todos eran extranjeros, fundamentalmente franceses, holandeses, alemanes y algún italiano, sólo otro chico y yo éramos los únicos españoles que ese día estábamos en el Albergue Gaucelmo deRabanal. Allí me di cuenta de que los extranjeros viven el Camino de forma distinta a los españoles, especialmente los que caminan en el Otoño. Ya me lo habían contado en mis Caminos de verano que en esa época el Camino era distinto, pero hasta aquel día no lo comprendí del todo.

 

                  Por la mañana del día 21 de octubre me levanté a las seis. Como es costumbre en este Albergue todos los peregrinos estaban levantados, ya que los Hospitaleros Ingleses sirven todos los días un pequeño desayuno, con leche, café, mermelada, pastas y otros ingredientes, que puedes elegir. Pero, en contraprestación, pide que la gente baje poco a poco y antes de la Siete de la mañana. Entre las 7 y las 7,30 se debe salir del Albergue. Los ingleses son muy rígidos en sus normas y la verdad es que funcionan. Después de preparar la mochila baje por las pequeñas escaleras – hay que vigilar la cabeza al girar en un tramo de la escalera para evitar darse un golpe – y me dirigí a la cocina. Allí comí con algunos peregrinos franceses y el español, que a veces iba con ellos. Al terminar el desayuno volví arriba, cogí la mochila, tiré una propina en una hucha y salí al Patio. Había allí unos cuantos peregrinos ya preparados, por lo que pensé que otros ya habían salido, razón por la que salí del patio y me dirigí hacia el túnel de salida del Albergue. Fuera me di cuenta que era bastante de noche, pero había luces tenues en el pueblo. Pase la pequeña plaza de la Iglesia y me dirigí hacia la Calle Real, subí hacia arriba hasta llegar al final del pueblo.

 

                Aquí, de pronto, me di cuenta que aquellos peregrinos esperaban que amaneciera, pues al llegar al final de la Calle me encontré frente al Bosque. Apenas había luz, estaba completamente oscuro y ni siquiera se veía el color verde de los matorrales y los árboles. Todo era gris oscuro o casi negro. Entonces me paré, ante el Bosque y me quité la mochila para coger una linterna.

                 Entonces observé que por la Calle ascendía una peregrina. Al llegar allí también se dio cuenta de la oscuridad plena del Bosque y me preguntó: "lo intentamos, le contesté que podíamos continuar porque llevaba una linterna; me contestó que fantástico y que sería mejor que fuera delante". Hablamos del Camino y me contó que ella lo había iniciado en Ley Puy  – a unos 1.700 km de Santiago – el día 31 de de Agosto, estábamos al día 21 de octubre y llegaría el 30 de este mes, es decir, tardaría dos meses. Le comenté que había hecho otras veces el Camino, siempre comenzando y terminando cada vez, salvo ésta que lo había dividido en cuatro tramos desde Roncesvalles para conocer como era el Camino en épocas de primavera y otoño, pues en España casi todos cogemos las vacaciones en Verano. Entonces, me comentó algo que no entendía y es que había observado que "había españoles que hacían el Camino entre fines de semana o Puentes y después se volvían", le contesté que tampoco lo entendía yo, pues la verdad si el Camino no se vive intensamente, no se conoce de verdad.

              Seguimos caminando por el Bosque, siguiendo pequeños tramos que el andar de las personas había creado entre la maleza y los árboles. No era un camino en sentido estricto, sino surcos llenos de vegetación en una zona en la que, durante el invierno, es fácil que llegue la nieve y las temperaturas suelen ser extremas.Después de atravesar esos pequeños caminos, llegamos a la carretera. Aquí hay dos variantes: 1) La que sigue por la carretera, girando hacia arriba a la Montaña; y 2) La que continúa, después de atravesar la carretera en diagonal, por pequeñas sendas, similares a las anteriores, y transcurre por varios campos. Yo siempre seguí esta segunda opción, que antes utilizaban pocos peregrinos, pero que ahora ya está señalizada. Decidimos coger esta senda.

                Después de cruzar la carretera, penetramos en ese camino. Ahora, ya no había bosque prácticamente; había mucha maleza, pero los árboles estaban dispersos y abundaban los campos. Todavía era noche, aunque la luz de la linterna ya no nos hacía falta. El camino, al principio, desciende durante un kilómetro y medio; después atraviesas un prado, pasando por una fuente y abrevadero de animales, ubicados en plena naturaleza. A partir de aquí, se inicia un ascenso, cada más agreste, mientras ya comenzaba a amanecer. Seguimos hasta una montaña llena de árboles. Aquí tampoco había caminos; debíamos espabilarnos para torcer por este surco, el otro, subir hacia estos árboles, girar otra vez y siempre ascendiendo a un nivel superior cada vez más pronunciado. A medida que la Montaña se aproximaba a la carretera, el Camino era cada vez peor, pero al mismo tiempo más interesante. En estas subidas, los pies responden perfectamente, las rodillas se mueven sin molestias, el Bordón lo utilizas con profusión para ascender hacia el peldaño siguiente y adoptas la postura inclinada con la mochila para subir mejor. Continuamos así hasta llegar al fin de esos caminos, que terminan súbitamente en la Carretera.  Habíamos subido un desnivel de unos 800 a 900 metros.

                 Aquí el Camino continúa un rato por la Carretera. Hace una gran curva y contra curva para posteriormente, siempre en ascensión, llegar al Pueblo de Foncebadón. El Camino pasa por dentro de la única calle del pueblo, la Calle Real de Foncebadón, en un trayecto aproximado de 1,6 km. hasta encontrar de nuevo la carretera. En este pueblo, hasta hace unos cinco años, sólo vivían dos personas, quienes además cuidaban de la Iglesia. Hoy en época de verano viven más personas e incluso, al fondo, a la entrada del pueblo, se ha construido un pequeño Albergue. Por otro lado, la Iglesia, hasta hace poco prácticamente abandonada y en la que sólo se divisaba una pequeña Torre y unas campanas, hoy está reconstruida. Incluso hay un Restaurante. Es decir, un gran cambio para lo que hace poco tiempo era este pueblo, que estaba prácticamente abandonado.

             No obstante, en otras épocas Foncebadón había sido muy importante por su situación cerca de la cima de una Montaña. Parece que a la salida del pueblo se localizaban las construcciones de la Hospedería y del Monasterio del Siglo XII. En esta localidad se celebró en el Siglo X un Concilio. En el Siglo XV un ermitaño, GAUCELMO, fundó una alberguería, un hospital y una Iglesia para la atención de los peregrinos, instituciones favorecidas de privilegios por los Reyes de España, desde Alfonso VI, hasta la guerra de la independencia.

           Subimos por la calle, que realmente es una montaña llena de piedras y con algunas cruces altas para orientar a la gente en caso de nieve, como es frecuente en esta zona.  Al principio del pueblo, en la zona baja, el nuevo Albergue; más arriba, casi al final está la Iglesia, reconstruida recientemente, y junto a ella un pequeño Restaurante. Aquí están edificadas las pocas casas del pueblo. Una vez atravesadas, llegamos al final del pueblo. Después el Camino hace una gran curva a la izquierda, das la vuelta de nuevo a la Montaña y más tarde giras, desde allí ya se divisa la Cruz de Ferro, el hito más alto del Camino Real Francés

           Hasta hace poco el Camino volvía a la carretera LE-142, pero ahora la atraviesas y subes por un caminito, que sigue por la montaña y bordea la carretera, lo continuas durante unos doce minutos y pronto llegas a la CRUZ DE FERRO.

         El monumento indicado es una pequeña Cruz clavada en un mástil grande de madera, plantado en un montículo de piedras depositadas por los Peregrinos que hacen el Camino. Hasta el año 1997 la Cruz estaba sobre el tronco de un árbol, pero en verano de ese año un gamberro serró el tronco por la mitad. Al principio, Tomás, el hospitalero de Manjarín, y otros que lo ayudaron, entre ellos la Guardia Civil, lo sustituyeron por un poste de Telefónica, que esta compañía les había prestado. Más tarde se colocó el actual tronco, en el que se ha introducido una pequeña viga de hierro para evitar que lo vuelvan a serrar. La sustitución no ha quedado mal, pero el poste o tronco de árbol anterior era más alto y tenía una forma muy peculiar y agradable cuando hacías fotografías mirando hacia el Cielo.

     Yo coloqué una piedra que había recogido, más abajo ese mismo día, la chica francesa colocó uno que llevaba desde que inició el Camino en Francia. Como se ve los extranjeros siempre van más preparados  y cumplen más las tradiciones. Generalmente todo los que he conocido llevaban la piedra desde el inicio de sus respectivos caminos.

         Aquí se pueden ver fotos de la Cruz de Ferro con el anterior tronco y el actual poste. Así como vistas que se observan desde ese lugar o sus inmediaciones.

                                                                          

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                                                                        Cruz de Ferro

 

                         CruzFerro_2003  Cruz de Ferro          CruzFerro2_2003   Ermita de Santiago en Cruz de Ferro

 

 

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      La Cruz de Ferro el día 21 de Octubre de 2006

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                        Ermita de Santiago con la Mochila, el Bordón y la cantimplora en el lado derecho.

 

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                                                                      Vistas desde Cruz do Ferro

 

               

              

              Ancares2_2003 Camino hacia Manajarín  Ancares3_2003   Vista Camino a EL ACEBO     

                         

 

                  Más tarde, comenzaron a llegar más peregrinos; los primeros unos franceses y ya después muchos más en pocos minutos. Apareció un ciclista que nos enseño como al fondo había salido el Arco Iris. Pero, aunque cierto, fue una vana esperanza, pues una hora y pico más tarde vendría la lluvia con toda su alegría.

                  Quince minutos más tarde, partí de nuevo en dirección a Manjarín. El camino sigue paralelo a la carretera, si bien algún tramo lo cruzas entre montañas. Se sigue así hasta llegar a Manjarín. En este pueblo sólo hay un Albergue atendido por Tomas; se trata de un pequeño refugio, en el que apenas pueden dormir varias personas, pero Tomas es una persona que atiende a todos los peregrinos que pasan por allí. Hay otras personas que colaboran con él en el Albergue durante un tiempo. Cuando aparece un peregrino, tocan la campana y le invitan a tomar café, leche o pastas. También sellan la credencial. Como todos los años, que he pasado por Manjarín, paré un momento y tomé un Café con leche. Pregunté por Tomás, pero no estaba, ya que había salido ese día. Diez minutos más tarde reinicié el Camino.

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PA210082  PA210084 Manjarín PA210086  

                                                                                                                            Camino. Vista Base Militar

 

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                                                                                       Vistas del Monte Irago

 

                     A partir de ahora el Camino transcurre prácticamente por la Montaña, aunque existe la opción de ir caminando por la carretera. Los ciclistas utilizan esta segunda opción, pese a que les avisan en que esta zona es muy peligrosa para los ciclistas, ya que un kilómetro más tarde se inicia una gran pendiente que dura varios kilómetros hasta llegar a El Acebo. Realmente aquí nos hallamos ante dos grandes ollas formadas por los valles que van desde la Cruz de Ferro (con El Acebo, Molinaseca y Ponferrada) y el Valle de Villafranca del Bierzo hasta el Monte O Cebreiro, entrada a Galicia.

 

                   Como una imagen vale más que mil palabras publicó en este Capítulo varias fotografías para que podáis ver como realmente es el Camino en dichos parajes. Después de salir de ese pequeño Refugio, giré a la derecha; se baja entonces por una carretera, a tu derecha queda una fuente; continuas la bajada hasta entrar ya en senderos de la Montaña. Así se anda un rato, por estos senderos, saliendo después otra vez a la carretera, atravesándola, volviendo a la Montaña y así sucesivamente.  Una hora más tarde, cuando terminaba de bajar  una gran pendiente, irrumpió la lluvia de forma intensa. Suerte que ya había colocado la bolsa sobre la mochila, pero inmediatamente tuve que colocarme la capelina.

 

                  Después baje unos escalones hasta la carretera, la atravesé y me dirigí a un camino a la Izquierda, que continúa perpendicular a la carretera hacia el Valle de El Acebo. Realmente no se ve el fin del camino porque el pueblo queda abajo, escondido hasta que llegas a una especie de cima. Aquí ya inicio la bajada lentamente (tiene la forma de pared) y con cuidado, apoyando el bordón en el suelo; un pequeño descuido y fácilmente podría caer hacia abajo o bien torcerme un tobillo, máxime cuando la bajada estaba llena de barro y la lluvia era incesante. Al fin, después de un largo esfuerzo, llegué al Pueblo de El Acebo. Mientras bajaba podía ver la imagen impresionante de ese pueblo con sus tejados de Pizarra. Al entrar, a tu derecha tienes una fuente, por lo que cambié el agua de la cantimplora. Más tarde continúe hasta llegar al Mesón El Acebo. En este bar hacen unos bocadillos normales y, entre estos, uno especial de la Casa, que está muy bueno. Allí me encontré a dos peregrinas españolas, que había visto en anteriores etapas y a una argentina. Una de las españolas se quedaría en Molinaseca y después ya terminaría el Camino; las demás continuarían hasta Ponferrada.

 

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El Acebo                                               Camino a Riego  de Ambrós                      Camino a Riego Ambrós

 

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                                                 Tres Vistas desde El Camino a Molinaseca

 

              A El Acebo llegué alrededor de las 11 horas y estuve prácticamente hasta las 11,45 ó 12 horas. Estuvimos en el Bar charlando y riendo diversos peregrinos, especialmente con los Chistes y citas que hay colgados en una pared de ese Bar.

             Después del Bar, el Camino continúa bajando por el pueblo hasta salir de él. Más tarde, se pasa por el lado del Cementerio a tu derecha, delante del cual hay un monumento a un Ciclista muerto en la bajada de El Acebo, un ejemplo de la peligrosidad de dicha pendiente.

             El Camino continúa bordeando la Montaña, bien por la carretera, bien por senderos hasta penetrar en un nuevo Camino que, zigzageando llegas al Pueblo de Riego de Ambrós. Aquí el Camino entra por la parte alta del pueblo, que se encuentra en notable pendiente. Sigue recto. Pasada la fuente, a 50 metros, se aparta a la derecha. Ahora desciendo al Valle del ARROYO PRADO MANGAS, hermoso sitio, que se cruza siguiendo su curso y con cuidado porque la bajada, al principio, está llena de piedras grandes de pizarra (resbaladizas) y después bastante barro, dada la incesante lluvia. ´Se vuelve a la carretera LE 142, a la altura del Km. 11. Unos metros más adelante, se sale por la derecha y se desciende al Vale RIÓ DE LA PRETADURA, para ascender por la derecha, entre chopos y jaras, a un promontorio. Se bordea éste y desciendes con cuidado por tus rodillas, dado que la bajada es muy inclinada y en forma escalonada. Después divisas de nuevo la carretera, y bajas hacia ella antes de entrar en Molinaseca.

 

                   Molinaseca es una preciosa ciudad. Hay aquí una Piscina Natural en el Rio, que observas al pasar el famoso Puente de los Peregrinos. En esta ciudad hay varias Iglesias (se pueden ver fotografías de ellas en mi web del Camino http://www.agustinvm.com).

                   Para mí esta Etapa y la subida al Monte O Cebreiro constituyen las etapas más importantes e interesantes del Camino. El ascenso a Cruz de Ferro y la posterior bajada constituyen dos formas de participar con la naturaleza, alejado de las ciudades, en el que encuentras un sosiego y una paz espiritual difícil de hallar en otros lugares. Algunos, aunque yo no creo en esa idea, consideran que el entorno de la Cruz de Ferro y Manjarín es uno de esos lugares de la tierra en que confluyen ciertas energías. Esta idea solo la cito, sin embargo como no quiero influir en nadie debo reiterar que yo no creo en esa hipótesis.

                 

                   Una vez en la carretera, me sitúo en el lado izquierdo y vuelvo a caminar. Detrás mío la gran pendiente que acabo de descender y la carretera; a mi izquierda el Río Meruelo y a mi derecha pronto encuentro el Santuario de las Angustias, cuyas rejas de madera antaño sufrían desperfectos, ya que los peregrinos y los mineros arrancaban astillas de madera, que se llevaban como recordatorio. Después de una leve subida, llego al Puente de los Peregrinos, nombre que figura escrito en Francés – en referencia al Camino -. Aquí observas una preciosa piscina natural, aunque en esta época del año no está habilitada, pero durante el verano el cauce del rió forma una magnífica piscina natural y los nadadores se tiran desde el puente, que utilizan como trampolín.

                      Como he dicho Molinaseca es un Valle precioso, un oasis en el Camino con abundante agua. Prácticamente la población está formada por dos calles principales paralelas y otras secundarias y más pequeñas. Por otro lado, como sucede en muchos lugares del Camino, es una localidad en forma alargada y en su Calle Principal hay bastantes tabernas. A su vez a la izquierda del final del Puente hay el Restaurante del Puente Románico y a la derecha, junto a una plaza y calles adyacentes hay otros restaurantes que están muy bien. Pero ese día de octubre, con lluvia intensa, cielo gris y las calles mojadas, pocas personas estaban en la calle. Al final de la Calle Real, un poco antes de llegar a un Cruceiro, entré en un Bar, allí estaban las peregrinas que encontré en El Acebo. Todas, menos una, continuarían a Ponferrada, la otra se quedaba en Molinaseca.

                    Al salir del Bar, giro a la derecha y aquí ya estoy en una pequeña plaza. Continuo por la izquierda por la acera de la Carretera, ya que por allí sigue el Camino y 1 km más adelante, a la salida de esta localidad, está el Albergue. Siempre me quedaba en el Albergue de Molinaseca, pues en verano es aconsejable, pero está vez tenía decidido ir a Ponferrada. Al llegar al Albergue, había un encargado, sellé la Credencial y le pregunté si estaba el Hospitalero, ya que lo conocía de otros años y lo quería saludar antes de continuar a Ponferrada. Pero, se había ido a Santiago a una reunión. Es frecuente que los Hospitaleros más o menos fijos del Camino vayan a Santiago u otros sitios para reunirse y hablar del Camino.

 

Imagen_Molinaseca        Image13          Image79 

 Vista Molinaseca                             Bajada Molinaseca                              Puente Románico. Molinaseca

 

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                                              Vista Molinaseca. Santuario de Las Angustias

 

                    A la salida de este Albergue, que antes era una antigua Ermita, continuas recto unos 100 metros y luego giras a la derecha y continuas por la izquierda de una Pista de Tenis. Más adelante giras a la izquierda y pasas por un camino de hierba, entre casas a tu izquierda y prados a tu derecha. Continuas así hasta la altura del Km. 3,5 de la carretera. Aquí sales fuera y tienes dos alternativas: 1) Seguir por la derecha paralelo a la carretera y continuas así durante unos 5 km. hasta llegar a Ponferrada, entrando directamente al Albergue de esta ciudad; y 2) Seguir por el Camino de la Población de Campo, que es de unos 8 km. largos. Cogí esta segunda opción, pese a que la lluvia era constante e intensa. No obstante, me gustaba más que pasar junto a urbanizaciones construidas hoy en la carretera que va a Ponferrada.

                 Atravesé a la izquierda y continúe por un camino pedregoso que desciende hasta la Población de Campo, a cuya salida, el camino atraviesa un vertedero próximo a la ribera del río Boeza. Por el Puente de Escaril se cruza el ARROYO MORISCAL, y se entra en el barrio del Puente de Boeza. Desde él, por el puente Mascaron sobre el Boeza, se entra en el casco urbano de Ponferrada, en el que, por las calles Hospital, Plaza del Temple y calle del Comendador, llego primero la Basílica de la Virgen de La Encina, situada en una plaza circular y que constituye un cruce de varias calles. Previamente, había visto el Castillo Templario de Ponferrada.

                  Ahora bien, el Albergue está situado en el otro lado de la ciudad hacia su derecha, por lo que cogí una calle situada a la derecha. Más tarde giré a la izquierda hasta llegar a una zona de parking, en la que, al fondo, hay un conjunto formado por una Iglesia y por el Albergue. El Albergue es fabuloso; no lo conocía, pero la verdad me gustó. Me dieron otra credencial, ya que la había agotado, pues la traía desde Roncesvalles. Fue una etapa magnífica, como también la estancia en el Albergue con los peregrinos que había conocido, con algunos de los cuales cené esa noche.

 

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Castillo Ponferrada                 Castillo Templario de Ponferrada                Camino a Ponferrada

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     Santuario Las Angustias                     Molinaseca                           Camino de Molinaseca a Ponferrada

            Molinaseca

 

 

Nota: Algunas de las fotografías son de años anteriores – pero pocas -, ya que al llover tanto tuve que utilizar la cámara digital con precaución, la compacta esos dias de lluvia no la utilice, pues sé lo que produce la humedad y el agua de la lluvia en las máquinas de fotos.

    

 

 

            

      

 

 

   


Responses

  1. Que alegría poder continuar conociendo tu Camino. Algunas fotos están bastante bien, ahora no tengo mucho tiempo para detenerme. Mas tarde leeré tu llegada a Ponferrada. Un cordial saludo, aventurero.


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